sábado, 7 de septiembre de 2013

"La procesión se lleva por dentro"


    Esta vieja frase puede describir lo que los victimarios de nuestras historias de despecho sienten.

Al contrario de lo que nos quieren hacer pensar,  ¡A ellos sí les importa! Lo que pasa es que su circulo de amigos, se ha encargado de entrenarlos para apaciguar a través de pajasos mentales el dolor que nosotras sacamos con desahogo.

Ellos nos extrañan, les hacemos falta y les encanta comprobarlo.

Piensa en una ocasión en la que con poco tiempo de terminados, se encontraron casualmente.

Miremos las posibilidades:

* Si te ignoró y se fue, le importas tanto que prefiere huir de lo que hace daño, pretendiendo que no hay buen ambiente en el lugar.

* Si se quedó, pretendiendo que no te vio,  y empezó a actuar extraño. Se paseó de un lado a otro o se rió como con un parlante incorporado,  le importas tanto que necesita que lo veas.

* Si se quedó, pero te saludó de lejos: le importas tanto que no es capaz de acercarse lo suficiente para que no se note que está que se orina.

Ellos no quiere que los olvidemos, les da miedo,  por eso se encargan de hacer sus apariciones de vez en cuando.

En conclusión, le importas! Por hacerse los fuertes y llevar la procesión por dentro, el despecho les termina durando eternidades. A nosotras por muy enamoradas que estemos, llorando diario, viendo películas cortavenas, haciendo catársis, nos dura máximo 4 meses.

Otra razón para entender que... No hay mal que por bien no venga.

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